Sant Andreu Gracia Montcada i Reixach

Introducción a la dislexia

Eulàlia Torras

Como sabemos, dislexia quiere decir alteración del leer. Se la ha llamado también "problema específico para leer" (specific reading disability). Estas denominaciones hacen referencia a la dificultad que tienen algunos niños, adolescentes y también adultos para aprender a leer que va siempre asociada a dificultad para aprender a escribir.

Los autores que se han ocupado de la dislexia defienden diferentes conceptos de este problema. Desde aquellos que la incluyen en el gran grupo de los trastornos de aprendizaje como uno más entre ellos (Debray y Mélékian, 1971; Harstein, 1971), hasta los que, debido a la incidenciade los llamados errores o síntomas disléxicos la consideran un problema de aprendizaje específico, diferenciado (Critchley, 1964; Nieto, 1975; Torras, 1977 y 2001; Padget, 1998), existe una variedad de conceptos. Hay incluso autores (Debray y Mélékian, 1970) que tienen en cuenta únicamente el síntoma lectura y dejan de lado todas las otras manifestaciones. Para ellos, es disléxico el niño inteligente, bien enseñado, que lee con un par de años de retraso en relación a lo que corresponde a su edad cronológica o a sus compañeros de clase.

Mi experiencia con niños disléxicos y niños con trastornos de aprendizaje (Torras, 1977) me lleva a la convicción de que ambos grupos tienen en común una forma de organización de la mente o estructura mental subyacente, que luego veremos, de la que dependen los síntomas y manifestaciones característicos de estos problemas. Este es un aspecto que me parece muy importante ya que es como el subtrato de los problemas de aprendizaje y de la dislexia y permite entender los mecanismos de sus manifestaciones, de sus síntomas. No lo he hallado descrito en la literatura especializada en problemas de aprendizaje, lo cual me parece muy significativo por lo que muestra de falta de comunicación entre las investigaciones en los distintas campos.

Sin embargo, considero que la dislexia es un problema específico dentro del gran grupo de los trastornos de aprendizaje, que se caracteriza por los errores o síntomas disléxicos que describiré más adelante. A mi modo de ver su especificidad proviene de que por un lado esos síntomas indican características especiales en la evolución psicológica y en la organización o estructura mental, ligadas a dificultades específicas en la integración del esquema corporal, body percept o imagen mental del cuerpo (Torras, 1987)

Deseo llamar la atención respecto al peligro de confundir la dislexia con sus síntomas, cosa nada infrecuente. Sucede precisamente cuando se desconoce que los síntomas disléxicos son en realidad la consecuencia de un problema de fondo: la insuficiente organización o estructuración de la mente, en la que predomina un exceso de disociación. En este caso la mente contiene islotes de experiencia y de conocimientos y por tanto el niño tiene dificultad para integrar experiencias y conocimientos nuevos. Estas condiciones son poco aptas para el desarrollo de conceptos y criterios, en definitiva para madurar.

Así pues la dislexia es un problema de la evolución psicológica e intelectual, una de las múltiples formas de evolución inmadura; un síndrome que Mucchielli (1966) denominó "la maladie du siècle" debido a que su incidencia e importancia fue progresivamente reconocida durante el siglo XX y aumenta a medida que las sociedades son más letradas y más cultas. En las sociedades rurales, manuales o artesanales la dislexia se detecta con menor frecuencia y su repercusióon en la vida de las personas que la sufren es menor.

En los grupos culturales intelectuales, especialmente los "de letras" el sufrimiento de los ciudadanos disléxicos es mayor y por supuesto lasdificultades que el problema disléxico pone en la vida del individuo dependen del grado de afectación --de que se trate de una dislexia ligera, mediana o grave. La severidad de la afectación depende por un lado de la gravedad de los síntomas específicos y por el otro, de la afectación de las otras capacidades y funciones relacionadas. Así, por ejemplo, hay personas disléxicas muy capaces para las matemáticas, la informática y ciencias de este tipo. Cuando la afectación es mayor y hay más dificultad para el pensamiento verbal, se puede de todas maneras desarrollar habilidades para ser un buen electricista, ebanista u orfebre, pero si el problema es muy grave puede resultar solamente compatible con trabajos u ocupaciones muy elementales.

Teorías sobre la dislexia

A pesar de que es en el siglo XX cuando se ha puesto de manifiesto el alcance del problema, la dislexia fue reconocida y descrita por primera vez a finales del siglo XIX1. Desde entonces, investigadores procedentes de distintos campos de la medicina, la psicología y la pedagogía han creído descubrir una diversidad de causas del problema disléxico. Y digo han creído ya que las causas que han descubierto unos y otros son a menudo muy dispares e incluso contradictorias. Por esta razón creo que en realidad se trata de teorías no específicas y en general tampoco probadas. El problema es que el tratamiento depende del concepto que se tenga de dislexia y esta variedadde teorías dispersas y poco contrastadas entre ellas a menudo da lugar a tratamientos cuyo fundamento es cuanto menos difícil de entender. Para una revisión muy completa y objetiva --más de 200 artículos y libros-- sobre las bases de este problema remito el lector al artículo de Michel Habib que incluyo en la bibliografía. En él encontrará un estudio de las investigaciones en los distintos campos relacionados especialmente con la neurología. Sin embargo, como este autor va reconociendo a lo largo de su trabajo, en realidad ninguno de los factores invocados tiene especificidad suficiente, consistencia o aval como para poder ser considerado causa y por tanto todos ellos quedan en la categoría de teorías sobre la dislexia. Agruparía estas teorías en: genéticas, neurológicas, sensoriales, pedagógicas y psicológicas. A continuación expongo un esquema general acerca de ellas siguiendo a diversos autores y principalmente la revisión de Habib.

  • Genéticas: Se ha sugerido la teoría hoy por hoy no probada de un gen de la dislexia. Se ha hablado especialmente de los cromosomas 15 y 6 que tendrían algún papel en la aparición de distintas formas del problema. Pero otros autores contradicen estas propuestas. Otros investigadores han realizado estudios especialmente a través de gemelos monozigóticos (Castles et al., 1999) sobre los factores hereditarios que podrían participar en el síndrome. Los mismos investigadores en esta campo sugieren que se conoce aún poco sobre esta transmisión genética.
  • Neurológicas: Dentro de este grupo se han defendido alrededor de una docena de teorías muy diversas y a veces contradictorias, pero ninguna tiene un carácter suficientemente específico ni ha sido suficientemente demostrada (Habib, 2000). Entre ellas, se ha hablado de anomalías neurológicas congénitas que distintos autores sitúan en diferentes localizaciones (Galaburda, 1996; Habib, 2000). También se han sugerido trastornos funcionales congénitos que seguirían teniendo la misma inespecificidad y falta de consistencia y que además a menudo se contradicen con los conocimientos actuales acerca de la neuroplasticidad. En realidad, neurólogos como Critchley (1964), FilipeK (1999) y Habib (2000) sostienen que hasta ahora no se ha encontrado, no sólo ningún dato clínico o de exploración neurológica suficientemente específico y demostrado, sino tampoco ningún hallazgo anatomo-patológico específico y fiable que lo confirme.
  • Sensoriales
  • Visuales: Algunos autores hablan de un déficit de procesamiento visual. Según unos autores se trataría de distorsiones perceptuales ysegún otros, de movimientos oculares anómalos de los ojos que dificultarían moverlos adecuadamente sobre las letras siguiendo la lectura y que generarían el problema disléxico. Como tratamiento proponen ejercicios para regular los movimiento oculares. Pero en esta teoría no son tenidos en cuenta los errores gráficos y ortográficos específicos de la dislexia.
  • Auditivos: Los autores que sostienen esta teoría (Tomatis, 1967) hablan de dificultades en la audición. Se trataría de dificultad para escuchar por lo que utilizan auriculares para forzar la audición.
  • Fonológicos: Consistirían en un defecto básico en segmentar y manipular los fonemas que constituyen el lenguaje o para extraer los fonemas a partir del lenguaje escrito.

Pero la clínica muestra que la relación entre dificultades para el lenguaje oral y la dislexia es muy laxa y que hay niños disléxicos sin ninguna dificultad con el lenguaje, mientras que hay niños con problemas con el lenguaje que aprenden a leer sin ninguna dificultad.

  • Pedagógicas: Se trataría de técnicas erróneas o nefastas de enseñanza en la escuela. A pesar de que la manera de enseñar es por supuesto un factor muy importante, esta teoría no explica porqué, con la misma tècnica, incluso en la misma aula, unos niños desarrollarían dislexia y otros no.
  • Psicológicas: Algunos autores entienden la dislexia como un problema psicológico producido por factores ambientales y afectivos que influyen en el niño, por ejemplo disminuyendo su motivación, deseo y/o capacidad para aprender. Otra teoría psicológica describe un déficit de la comprensión de la correspondencia sonido-símbolo y un tercer grupo, las teorías psicológicas de inspiración conductista-cognitivista, tratan el problema disléxico como un mal hábito adquirido y por tanto el tratamiento se basa en técnicas de modificación de la conducta.
  • Otras teorías relacionan la dislexia con la inmunidad y también con el exceso dehormonas masculinas (por eso habría más varones disléxicos que mujeres), pero ninguna de ellas ha sido confirmada.

Como decía, ninguno de estos factores por sí mismo se puede considerar causa específica, pero el gran problema es que los campos de investigación corren en paralelo, con una gran ausencia de diálogo, aportaciones mútuas, investigación interdisciplinar y vertebración de los hallazgos, cosa que salta a la vista cuando se leen estas investigaciones. Aquellos que investigan la vertiente neurológica, profusamente estudiada desde los distintos ángulos de esta especialidad, parecen desconocer las importantes investigaciones de los últimos veinte años sobre el desarrollo mental pre y post-parto, de las capacidades relacionales y las funciones psíquicas, de las capacidades intelectuales, de aprendizaje, emocionales y de la personalidad. Parecen desconocer también las condiciones y los factores que estimulan o interfieren este desarrollo. Como consecuencia se estudia el funcionamiento del cerebro pero se desconocen el funcionamiento y las funciones de la mente.Por otra parte, los pedagogos especializados en problemas de aprendizaje parecen a veces quedar al margen tanto de los hallazgos en el campo neurológico como de la dinámica de la evolución mental.

La experiencia clínica muestra que el problema disléxico está en la mente, lo mismo que los problemas de aprendizaje en general. Asimismo están en la mente las capacidades --las competencias-- que permitirán el desarrollo intelectual y de la personalidad adecuados.

Como muestran los estudios de los últimos cincuenta años, pero especialmente de los últimos veinticinco (Mahler, 1967; Winnicott, 1987; Brazelton, 1983; Brazelton y Cramer, 1993; Trevarthan, 1980; Stern, 1985; Abrahamsen, 1993), la evolución intelectual y de la capacidad de aprendizaje, así como la evolución social y del equilibrio emocional se genera en la matriz de la relación y la interacción entre el niño y su entorno, especialmente entre el niño y las figuras centrales de este entorno, normalmente los padres o la madre. En esta relación se generan los estímulos imprescindibles para que el niño pueda organizar su mente, siente las bases de su relación con la realidad exterior y de la capacidad de aprender. Los padres y las personas del entorno transmiten al niño los vínculos o nexos entre las experiencias que vive tanto en la realidad externa como en la realidad psíquica, o sea lo que pasa dentro de él, lo que a él le pasa, y así lo ayudan a entender su significado.

Este proceso de relacionar experiencias permite llegar a simbolizar, al pensamiento verbal abstracto y con ello a extraer consecuencias de las experiencias y llegar a criterios y conceptos.

La capacidad de aprendizaje consiste en poder recibir los nuevos conocimientos y relacionarlos correctamente entre ellos y con los conocimientos previos como para ir desarrollando una red coherente y dinámica de conocimiento asimilado en constante reprocesamiento.

Este es un proceso delicado que las circunstancias adversas fácilmente alteran, sujeto a todo aquello que incide en las relaciones entre el niño y su entorno. Por eso, todos los factores citados antes como causas de la dislexia --y más aún si participa más de un factor-- sea de tipo neurológico, sensorial u otro, puede sin lugar a dudas resultar una interferencia en la evolución, la organización de la mente y el desarrollo de funciones psíquicas. Además, cualquier elemento que perturbe la salud del niño y su desarrollo genera ansiedad en los padres, afecta su estado psicológico y emocional; por tanto altera su relación con su hijo y complica la función estructurante de las interacciones entre el niño y sus padres.

Esto es lo que sucede con el niño disléxico y con los que tienen problemas de aprendizaje: como consecuencia de factores constitucionales y ambientales no llegan a organizar adecuadamente su mente y sus funciones psíquicas en forma suficientemente válida para el aprendizaje. Por el contrario, conservan un grado variable de desorganización o de falta de estructura y como consecuencia tienen dificultades para aprovechar los estímulos ambientales y las enseñanzas.

Además, como he dicho antes, los llamados síntomas específicos de la dislexia tienen que ver con una integración insuficiente o deficitaria del esquema corporal. Esta imagen tiene función de síntesis básica que vertebra experiencias corporales y espaciales con experiencias mentales y que, como hoy en día está bien documentado, tiene representación en la mente. En la actualidad, con las posibilidades exploratorias alcanzadas gracias a las fMRI --Imágenes de las funciones (detectadas) por Resonancia Magnética-- se conocen muy bien la representación en la corteza cerebral del cuerpo y sus funciones, y sus modificaciones cuando cambian los estímulos por carencia o por exceso. De manera que este tipo de exploración da cuenta de las modificaciones que producen las privaciones de estímulos y también la estimulación selectiva creada por ejemplo por la enseñanza especializada o reeducación. Por tanto informan también sobre las alteraciones o los empobrecimientos en la integración del esquema corporal, que da lugar a alteraciones en las experiencias de espacio y tiempo y en los aprendizajes relacionados, especialmente aquellos que tienen que ver con símbolos, letras y por tanto con el leer y escribir.

Síntomas disléxicos específicos

Se han descrito los siguientes:

Inversiones: Son los más característicos y cuando permanecen, los que suelen inducir a maestros y padres a pensar que a aquel niño tiene algún problema. Se trata de que el niño escribe las letras, los números, las palabras y hasta las frases, en espejo, o sea como su imagen en el espejo. No es raro que niños de 5 y 6 años escriban las letras y los números en espejo, pero en los niños disléxicos estas inversiones perduran y no se corrigen con el aprendizaje habitual.

Omisiones, adiciones, substituciones de letras por sus simétricas o por otras y también inversiones en el orden de las letras o de las sílabas en las palabras. El niño se salta letras al escribir, añade algunas que no corresponden, substituye unas por otras o invierte el orden de las letras o incluso de las sílabas en las palabras.

El grafismo no suele progresar en relación al entrenamiento: se mantiene proporcionalmente infantil y a menudo irregular y desprolijo.

Dificultad para automatizar la lectura y la escritura: Al niño disléxico le cuesta mucho automatizar estas funciones, lo que le hace difícil o imposible utilizarlas como funciones de base al servicio de otras funciones: informarse, comunicar, etc..

Silabeo y dificultad para comprender lo que leen: Éste es uno de los síntomas más perturbadores de la dislexia porque priva al niño de la importantísima fuente de conocimientos y de progreso que es la lectura. El niño suele estancarse en la etapa de silabeo, descifrando palabras y con mucha dificultad para comprender lo que lee. De todos modos es necesario decir enseguida que no hay dos disléxicos iguales2, por el contrario hay muchas diferencias entre ellos: unos leen mecánicamente bien pero no llegan a entender lo que leen, otros leen muy mal, silabean, incluso descifran, pero en cambio comprenden bastante o mucho de lo que leen, otros consiguen la mecánica de la lectura pero no son capaces de escribir y así sucesivamente se dan todas las combinaciones.

Otros síntomas

Se trata de síntomas no específicos, que también hallamos en los niños con trastornos de aprendizaje con organización mental del mismo tipo que la de los niños disléxicos.

Estos síntomas son:

Mala orientación en el espacio y el tiempo: Tienen que ver con el proceso de individuación (Mahler, 1967) o sea, de diferenciación del niño como individuo separado (diferenciación self-objeto) y por tanto con el proceso de construcción de la propia identidad (Stern, 1985). Este proceso evolutivo hacia la separación-individuación tiene nexos con la evolución del esquema corporal que he mencionado en relación a lo específico de la dislexia. Se trataría de dos vertientes de la evolución, de dos áreas evolutivas relacionadas, la una más centrada en la relación con el objeto o diferenciación self-objeto, y la otra en relación a la integración del sí-mismo, la construcción de la propia imagen personal y corporal y por tanto de la propia identidad. La mala orientación en pequeño espacio la hemos visto en relación a las dificultades de aprender a escribir (escritura en espejo y otras inversiones...). La mala orientación en gran espacio se observa por ejemplo en los juegos y en otras actividades de la vida cotidiana. La dificultad para orientarse en el tiempo se pone de manifiesto por ejemplo en el lenguaje del niño cuando confunde antes y después, ayer y mañana, etc., lo que lleva también a no usar bien los tiempos de los verbos y a confundirse respecto de las distintas actividades escolares a lo largo del día y de la semana.

Diferenciación esencial-secundario o figura-fondo: Al niño disléxico le suele ser difícil extraer lo esencial --y por tanto el significado, el concepto-- de las experiencias, por tanto suele confundir los elementos nucleares con el contexto, con el fondo.

Dificultades de atención y de memoria: De los niños disléxicos suele decirse que prestan atención “a todo y a nada”. Se debe a su dificultad para diferenciar lo esencial de lo secundario. Por esta razón les cuesta aprender y en cambio olvidan fácilmente lo que parecía aprendido. De ahí su dificultad para asimilar.

Personalidad: A menudo se lo describe como ingenuo, característica que tiene nuevamente que ver con su dificultad para diferenciar y extraer lo esencial, y por tanto para darse cuenta del conjunto, del significado de lo que están viviendo. Con frecuencia son "comodín", en el sentido de que se avienen a todo: se debe a que se fijan en los detalles pero no ven el conjunto. y por tanto no se orientan suficientemente ni tienen idea clara de lo que viven o quieren. Por la misma razón suelen dejarse llevar por sus compañeros y no "ven venir" las consecuencias de lo que hacen o de lo que los otros les hacen hacer. "Despistados", no discriminan suficientemente y a veces van bastante perdidos, confundidos. No es excepcional que no sepan jugar por su cuenta o realizar actividades por iniciativa propia: más bien necesitan que otros organicen el juego para engancharse a alguien o ir a remolque del grupo. De todos modos no está de más insistir en que, a pesar de que estos rasgos son frecuentes, no hay dos niños disléxicos iguales.

Antes de la edad de la lectura y la escritura se pueden detectar algunos de estos síntomas y rasgos de personalidad y se puede notar su dificultad para la diferenciación y la orientación en las actividades diarias o en los juegos y actividades escolares. Esto permite el diagnóstico precoz de las dificultades en el proceso de maduración y la gestión terapéutica necesaria para promover evolución y mejor desarrollo de las capacidades.

Podemos observar que los síntomas específicos de la dislexia y los que corresponden también a los problemas de aprendizaje no específicos tienen una característica básica común: la pobreza de la capacidad de diferenciación, función esencial en todas las áreas del proceso evolutivo y de la organización de la mente. Esta insuficiencia de diferenciación está también en la base de las dificultades para situar las experiencias en el espacio y en el tiempo, para los procesos de síntesis y generalización y por tanto para la extracción de conceptos y para formar criterios.

Otras manifestaciones

Además de los descritos, los niños disléxicos pueden presentar cualquier tipo de síntomas al igual que cualquier otro niño, nos llegue o no a la consulta. Los que más frecuentemente hallamos son fobias y enuresis, como expresión de ansiedad y problemas emocionales y en relación con la inmadurez personal que caracteriza al niño disléxico.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es en esencia desarrollar capacidad de diferenciar para hacer posible la organización de las experiencias y la estructuración de la mente, por tanto la maduración personal del niño y el desarrollo de conceptos y criterios. Elegimos la modalidad terapéutica que según las características globales del niño mejor pueda impulsar los procesos de maduración y el desarrollo de funciones y capacidades. A menudo el enfoque de elección es el tratamiento reeducativo o psicopedagógico --Remedial Teaching o también Educational Therapy. Consiste en establecer una relación con el niño para poderlo conocer, tanto a través de conversar con él como de las actividades que realizamos con él. Se trata de descubrir sus capacidades, dificultades, preferencias, etc. y de ayudarlo, a través de nuestra actividad y verbalización, a establecer vínculos entre las actividades, los conocimientos y las experiencias emocionales. Este trabajo de conectar los islotes de conocimiento o de tender puentes sobre sus lagunas conduce a que vaya comprendiendo mejor las experiencias que vive y por tanto a que lo que vive le resulte significativo (Ignacio y López Sala, 1991). Todo esto le permitirá ir organizando un sistema estructurado de conocimientos basados en experiencias digeridas y asimiladas. Podrá también desarrollar progresivamente su identidad, saber mejor lo que quiere como para llegar a la capacidad de conducir su vida. En definitiva, se trata de ayudarlo a madurar globalmente.

Pronóstico

El pronóstico depende de la calidad y de la distribución de sus capacidades intelectuales, de la presencia y grado de severidad de los síntomas disléxicos específicos, del desarrollo del pensamiento verbal, de características de la personalidad y por supuesto del trabajo terapéutico que se pueda realizar. A grado parecido de problema, la adecuación y constancia del trabajo terapéutico que pueda hacerse determinará el pronóstico y el resultado.

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1 Según Margarita Nieto (1975) este problema fue reconocido, descrito y denominado Dislexia por Stuttgart en 1887.

2 Esto ha llevado a algunos estudiosos de la dislexia a intentar clasificaciones entre tipos de dislexia a los que se atribuían distintos factores causales.

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