La separación de los padres significa siempre la ruptura del núcleo familiar central del hijo, de su espacio de seguridad; en este sentido, es siempre traumática. Puede llegar a hacerse insuperable cuando los padres siguen peleándose y pleiteando después de haberse separado. También cuando a la pérdida del núcleo familiar se añaden otras pérdidas en cadena, como el contacto con uno de los padres, la casa, la escuela, los amigos, una rama familiar... A menudo, sin embargo, la mala relación entre los padres, con agresividad abierta o distancia e incomunicación, era ya traumática para el hijo; la separación es entonces la culminación de un problema que hace años que existía.
De todos modos, que la separación sea más traumática y dolorosa o, por el contrario, más soportable y superable depende de muchos factores a considerar si se quiere reducir su influencia negativa.
Muchos padres, cuando deciden separarse, consultan a un experto para encontrar la mejor forma de proteger al hijo y ayudarlo a elaborar y superar la situación. Este cuidado puede hacerla menos traumática. |