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DISLEXIA EN EL DESARROLLO PSÍQUICO
su psicodinámica

Autora: Eulàlia Torras de Beà
Recensión: Rosa Agulló
Psicóloga Clínica
Editorial Paidós, 135 págs. 2002

Este libro se dirige a los profesionales de la psiquiatría y psicología de niños y adolescentes, así como a reeducadores y maestros, aunque, por su descripción detallada de la evolución desde el periodo sensorio-motor al pensamiento verbal y sus funciones, también será de gran utilidad para losprofesionales de la atención precoz.

La autora considera la dislexia como un problema de la evolución psicológica e intelectual ―una de las múltiples formas de evolución inmadura― debido a un predominio de mecanismos de disociación y, en consecuencia, a una insuficiente organización de la mente. Cree que el problema disléxico, al menos en su sustrato, no empieza con el aprendizaje de la lectura y la escritura, aunque se manifieste en este momento evolutivo. Sostiene que las bases para aprender el lenguaje escrito se organizan desde los primeros años de vida, en los inicios de la función simbólica, cuando se adquiere la capacidad de manejarse con símbolos.

El libro se estructura en cuatro capítulos, precedidos por una introducción en la que la Dra. Torras expone claramente el problema disléxico y las diferentes definiciones y conceptos que han aportado distintos autores; concluye este apartado con una excelente revisión de las multiples teorías actuales sobre la dislexia.

En el primer capítulo, la autora expone de modo fluido y ameno su concepción de la dislexia desde los puntos de vista psicodinámico, evolutivo y estructural. Incide en los elementos que la diferencian y la perfilan como una entidad específica, así como en los que tiene en común con otros trastornos del aprendizaje. Propone cuatro ilustraciones clínicas, como muestra de niños disléxicos que llegan a la consulta. Describe los síntomas más característicos de la dislexia, que en su opinión dependen, esencialmente, de la insuficiente integración del esquema corporal ―o imagen mental del cuerpo― y de la limitada capacidad de diferenciación. Estos síntomas se manifiestan en la escritura en forma de inversiones, omisiones, adiciones y substituciones; también en la tendencia a unir y separar palabras indebidamente. La expresión en la lectura estaría reflejada por la dificultad en automatizarla. Según Eulàlia Torras, en la clínica puede hallarse un amplio abanico de estas dificultades, que van desde problemas leves hasta otros más severos. Propone tres grados de dificultad aunque matiza que éstos no están de hecho completamente delimitados.

Dentro de este capítulo resulta esclarecedor y de gran utilidad para los profesionales que deseen orientarse sobre el problema disléxico, el apartado dedicado a «La historia clínica: antecedentes» por su aportacióna la comprensión de los indicativos de dificultades anteriores al síntoma disléxico, que se manifiestan en la historia evolutiva: evolución del habla, aprendizaje de los colores, características del juego, manera de jugar con los otros niños, orientación en la vida cotidiana, comprensión de las experiencias vividas, etc.

En el segundo y el tercer capítulo, la Dra. Torras desarrolla el núcleo de su trabajo, es decir, el estudio sobre la organización de la mente, describiendo experiencias estructurantes que generan motivación, tendencia a introyectar, asimilar, recordar y aprender; también las experiencias desorganizadoras que provocan defensivamente la reacción contraria: rechazo, disociación, fragmentación, proyección, expulsión de la experiencia de la mente, del recuerdo, y que desembocan en la facilidad para olvidar.

Estos dos capítulos constituyen el eje vertebrador de su estudio, una aportación sumamente interesante. Es poco frecuente en la literatura científica hallar descrita, de forma tan inteligible, la manera cómo el niño empieza a aprender o cómo a veces tiene dificultades para conseguirlo. La autora sostiene que el aprendizaje se inicia ya antes del nacimiento, cuando el bebé, en el seno de la madre, ejercita funciones diversas: utiliza sus manos para palpar y asir, y progresa en sus capacidades de succión.

La Dra. Torras describe, con un estilo muy vivo y expresivo, las experiencias sensoriales, emocionales y motoras que el niño va viviendo hasta llegar a crear, junto con el sustrato biológico cortical, también un sustrato mental. Estas experiencias ―a medida que son elaboradas y correctamente articuladas―, van formando una red de experiencias y conocimientos «digeridos» y asimilados que constituyen la organización coherente de la mente. Por el contrario, si se produce un exceso de ansiedad que no puede ser tolerada de manera adecuada, puede derivar en desorganización. Las reacciones defensivas, especialmente la disociación, proyección y expulsión, si se convierten en crónicas perjudican la integración y la estructura mental. Según Eulàlia Torras, estos mecanismos son responsables de las dificultades disléxicas.

Finalmente, en el cuarto capítulo la autoramuestra los fundamentos del tratamiento de los niños con problemas disléxicos y formula ideas de pronóstico.

Sostiene que la reeducación es el abordaje adecuado y considera este tratamiento, correctamente conducido, como una forma de psicoterapia que tiene por objetivo madurar funciones y permeabilizar la capacidad de aprender. Considera fundamental la actitud receptiva del terapeuta, su función de escucha, observación y «diálogo» con el niño, combinando la expresión verbal con la del estadio sensorio-motor a través de actividades conjuntas, para llegar al nivel adecuado de comunicación. Según la Dra. Torras, estas actividades deben despertar interés y motivación para facilitar la atención y la concentración del niño. Otras actividades que pudieran parecer más adecuadas a la tarea que se quiere llevar a cabo es posible, sin embargo, que aburran al niño y dificulten su progreso. Propone como técnica de trabajo actividades que vayan de lo vivencial a lo intelectual, conectando la experiencia sensorio-motora con el pensamiento verbal para ir desarrollando símbolos cada vez más evolucionados. Ésta es la manera en que el bebé y el niño pequeño aprenden en su trayectoria desde el estadio sensorio-motor hacia el pensamiento verbal. De forma similar, el niño disléxico ha de progresar «rearticulando», reorganizando sus experiencias y creando asociaciones coherentes de ideas. El trabajo reeducativo ayudará al niño disléxico a evolucionar hacia la capacidad de simbolización y el pensamiento verbal y estimulará la evolución de su organización mental.

Éste es un libro que debe ser leído, fundamental por su aportación a la comprensión de la psicodinámica del desarrollo psíquico. Su lectura resulta grata y amena, puesto que la autora consigue una exposición ágil al tiempo que rigurosa de la organización de la mente, del esquema corporal y del desarrollo de las funciones psíquicas; ello facilita que el lector asimile, de manera sencilla, los diferentes aspectos que intervienen en el aprendizaje y que, si no evolucionan de manera adecuada, dan lugar a los problemas o síntomas disléxicos.

 
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