SÍNDROME DE LA GUARDERÍA
Dra. Núria Beà
Los padres mandan sus hijos al colegio, parvulario o guardería -- el centro depende de la edad del niño -- según sus necesidades y preferencias. En el momentode hacerlo, la familia y generalmente en especial la madre, reajustan sus horarios. Puede ser también que ésta desee reincorporarse de pleno a su actividad laboral, si la redujo o dejó en suspenso para ocuparse del niño. Ante sus proyectos, de todos modos le conviene recordar que durante el primer y a veces incluso el segundo curso de asistencia a la guardería la mayoría de niños enferman con frecuencia. De hecho, este fenómeno, que ha sido descrito con el nombre de "síndrome de la guardería", consiste en que los niños sufren algún proceso infeccioso al menos una vez al mes; suele tratarse de enfermedades menores, (resfriados, gripes, gastroenteritis...) pero el niño necesita estar en su casa para recuperarse,por lo que la asistencia al centro escolar no puede ser continuada.
Estos procesos infecciosos se deben principalmente a dos factores:
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El contacto con otros niños en el aula favorece la propagación de las infecciones entre aquellos que habían tenido aún poco contacto con gérmenes. Como es sabido la respuesta del organismo a los microbios, el aumento de los anticuerpos (las llamadas"defensas" en el lenguaje común) viene condicionada por el contacto mesurado con los diversos agentes infecciosos. Así se desarrolla la inmunidad a aquel germen, en algunos casos permanente. Es por tanto fácil entender que los niños de corta edad tienen todavía un sistema defensivo poco desarrollado.
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Es la primera vez que el niño hace frente a la separación del núcleo familiar y tiene que aguantar horas en un ambiente al principio desconocido, cargado de estímulos y que no puede ofrecerle una relación específica de soporte como el ambiente familiar. Este cambio se acompaña de ansiedad y malestar y representa un sobre-esfuerzo importante. A cualquier edad de la vida un esfuerzo de esta índole pone el organismo en peores condiciones, bajo de defensas, para luchar contra los factores externos. Todos tenemos la experiencia de estar"flojos" y propensos a enfermar ante situaciones de stress y/o depresión. Al enfermar, además, el nivel defensivo baja, con lo que se inicia una espiral contraproducente.
Es importante también tener en cuenta que cuanto menor es el niño más generalizado es el cuadro que cualquier trastorno provoca. Por ejemplo, lo que 5 o 6 años es un dolor de oídos, por muy inconveniente que sea, para un lactante pequeño puede convertirse en una enfermedad seria, con complicaciones que comprometan todo el organismo e incluso la vida, y requieran medidas mayores, incluso tratamiento hospitalario.
Dentro de la práctica pediátrica es frecuente ver niños que comienzan la guardería muy precozmente, enferman con frecuenciase desmejoran, e incluso retroceden en su evolución psicomotriz. Si ya andan y comienzan a hablar pueden incluso dejar de hacerlo. En estas circunstancias la incorporación al centro debe posponerse.
En una edad posterior y en otro momento evolutivo, el contacto con los mismos agentes infecciosos puede no afectar a la salud del niño o en todo caso provocarle trastornos mucho menores.
Cabría pues preguntarse cuál es la edad adecuada para que el niño inicie su actividad social y escolar. Es también muy importante estar atento al número de horas que cada niño puede soportar fuera de casa sin que represente para él un esfuerzo excesivo. Las respuestas deben tener en cuenta las necesidades del niño dentro de cada familia.En ciertos medios se realiza una adaptación progresiva: los primeros días el niño asiste al centro en compañía de su madre para familiarizarse con el aula, la maestra, los compañeros...Luego asiste solo por un tiempo corto, que se va alargando a medida que el niño va dando muestras de estar tranquilo y orientado. Este sistema facilita que esté en las mejores condiciones posibles para aceptar la separación del medio familiar. Permite además que la primera relación con un medio tan importante como el escolar sea suficientemente satisfactoria para el niño, y que pueda entrar en él "con buen pie". Claro que ni este método, válido a partir de cierta edad, puede servir a los demasiado pequeños.
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